Felicitaciones

30.12.16

 

 

FELICITACIONES

 

No tengo un carácter muy navideño, no soy de las que piensan que el Niño Dios, nació por estas épocas, más que nada me gusta la fiesta que hay, que se le va a  hacer soy muy prosaica. Nacer en un pesebre medio desnudito, en plena llegada del invierno, por esos parajes que no deben ser muy cálidos, por mucha vaca y burro que haya pues, no me entra en la cabeza. Soy más de las festividades ancestrales por la celebración del solsticio de invierno, y la llegada del ciclo de los días más largos.  Por supuesto que tengo en mi corazón al Maestro y que cuando canto al “Lord” sé perfectamente a quién canto, pero no celebro su nacimiento por estas señaladas fechas.  Por tanto si felicito las navidades es un procedimiento correcto socialmente hablando y de paso me leo algunas felicitaciones que corren por las conocidas vías, que realmente me gustan por su creatividad y porqué me parto la caja.

 

Yo celebro y felicito de todo corazón, la llegada del Nuevo Año. Hace tiempo atrás,  me ponía delante del ordenador a escribir la felicitación para final de año, para enviarla por correo electrónico, pero más que felicitación era una encíclica, de lo larga que era. La verdad que era muy sentida y lo escribía desde el fondo de las tripas, recibiendo respuesta de a quién le había removido las suyas. Pero con la aparición de los nuevos canales de comunicación, mucho más cortos, las “encíclicas” las dejé de hacer. Y ahora este espacio me permite volver a esas felicitaciones que he añorado en los últimos años.

 

La llegada del nuevo año, me implica hacer un repaso del año que se está marchando. Este año, y parece mentira  pero los años parecen calcados, tengo que decir que ha sido muy duro para muchas personas, y lo más doloroso es que son personas que están cerca de mi. Doloroso en el aspecto en que siento que no somos intocables, que nos hacemos mayores y que podemos sufrir de un día para otro, lo que estamos viendo lo que le pasa a nuestros amigos, familiares y compañeros.  Y doloroso en el aspecto que la dureza de lo que viven no se puede compartir, aunque hayan muchas personas apoyando, las enfermedades  se viven de una manera íntima, como si estuviéramos en una burbuja y que miramos a través de ella como la vida sigue en su curso.

Pero si hay algo que nos aportan estas experiencias, es una mayor fortaleza, una diferente mirada de la vida, y una capacidad de adaptación mayor.  De todo lo que se llama “malo”, y eso es lo que importa, debemos de extraer nuestras reflexiones, para hacerlo algo más positivo.  Tanto de los que sufren como de los que los acompañamos en su camino.

 

El Año Nuevo siento que implica un nuevo cambio de energía, y no hablo de quitarnos las lorzas o de otros cometidos más terrenales (que no dejan de ser importantes, todo sea dicho). Sino de encarar el año que viene con todo el aprendizaje del anterior, cosa bastante difícil, si tal vez no hemos hecho una introspección de lo sucedido.  El nuevo año, nos trae nuevas oportunidades para vivir de nuevo otro ciclo de experiencias,  para valorarlas y guardarlas en la mochila de nuestra vida. Yo deseo de todo corazón que las vivencias se vivan con la intensidad que se merecen, pero con el centro de nuestro ser bien apegado a la tierra.  Que no nos dejemos llevar por el caos,  que los momentos tristes no los alarguemos más de lo necesario,  que sintamos intensamente las buenas cosas que pasan, que son muchas,  y que pensemos que en realidad la vida es muy cortita, para sufrir y hacer sufrir.

 

Os deseo para el próximo 2017,  que vivamos el presente y que seamos conscientes de darle las Gracias cuando le toque la hora de marcharse al igual que se las damos al año que en breve se irá.

 

Muchas Gracias 2016. Bienvenido 2017.

 

Somos PimY Pom.

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